¿Si mi hijo no trabaja ni estudia debo pagar pensión alimenticia?

Pensión alimenticia hijo ni estudia ni trabaja

La obligación de alimentos que vincula a los miembros de una familia, estipulada en el Código Civil, se manifiesta en forma de pensión alimenticia cuando se produce un divorcio o separación de una pareja con hijos dependientes.

Su establecimiento y continuidad tiene en cuenta las circunstancias de cada caso y, en todos los supuestos, se dirige a atender las necesidades de manutención de los hijos hasta que alcanzan la independencia económica y pueden sustentarse por sí mismos.

Por lo tanto, la mayoría de edad del hijo no es un factor determinante por sí mismo para que se ponga fin a la pensión de alimentos. Sí lo es, como hemos apuntado, que el descendiente se incorpore definitivamente al mercado laboral.

Pero ¿qué ocurre cuando el hijo en cuyo favor se decreta una pensión alimenticia no trabaja aún, ni tampoco estudia para proveerse de los medios necesarios para alcanzar una ocupación profesional?

A lo largo de las próximas líneas, explicaremos si se puede dejar de pagar pensión alimenticia a un hijo que no estudia ni trabaja, una figura que se ha querido bautizar en los últimos tiempos como nini.

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¿Cuándo puede dejar de pagarse pensión alimenticia a un nini?

Como hemos apuntado, la obligación de pagar pensión de alimentos se prolongará más allá de la mayoría de edad del hijo, cuando este no haya alcanzado por entonces su independencia económica.

Así se deduce de lo dispuesto por el artículo 152.3 del Código Civil, que señala que esta obligación finalizará cuando el alimentista ya no requiera esta pensión para su subsistencia. 

Dicho esto, el mismo precepto menciona, en su apartado quinto, que se producirá la cesación de la obligación de dar alimentos a los descendientes si la necesidad de estos proviene de su mala conducta, o de una falta de aplicación al trabajo.

En consecuencia, si se evidencia que el hijo ha mostrado falta de interés por incorporarse al mercado laboral o por finalizar los estudios, se puede apreciar que existe causa justificada para la extinción de esta obligación.

Algunas de las sentencias emitidas por los tribunales españoles en este sentido hacen referencia a conceptos como parasitismo social o vagancia y falta de aprovechamiento, para dejar constancia de los comportamientos que pueden motivar que se extinga la condición de alimentista reconocida con anterioridad.

Además, en muchas ocasiones, estos comportamientos de los hijos están acompañados de otro tipo de conductas, que pueden constituir malos tratos de carácter físico o psicológico sobre el alimentante. 

En este sentido, el artículo 152.4 del Código Civil señala que la comisión, por parte del alimentista, de alguna falta que justifique su desheredación puede motivar la extinción de la obligación de dar alimentos.

Por lo tanto, podría darse por finalizada la obligación de abonar esta pensión alimenticia como consecuencia de un maltrato de carácter físico o psicológico hacia el obligado al pago, aunque el alimentista no hubiera alcanzado la independencia económica.

No obstante, debe tenerse en cuenta que los jueces valorarán las circunstancias de cada caso concreto para tomar una decisión en estos supuestos.

Serán determinantes no solo factores relacionados con los medios económicos de los progenitores, sino que también se debe tener en cuenta la realidad social, especialmente en lo relativo a la empleabilidad de los jóvenes en España en el momento de adopción de esta decisión. En realidad, lo determinante no es que el hijo trabaje, sino su voluntad de trabajar.

Por último, es necesario tener presente que no se puede tomar una decisión unilateral para dejar de abonar esta pensión. La finalización de esta obligación habrá de ser oportunamente legalizada, ya sea en el convenio regulador o mediante resolución judicial.

De no ser así, podría incurrirse en el delito tipificado en el artículo 227 del Código Penal, para el que se prevén penas de hasta un año de cárcel.

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