¿Cómo se regulan las vacaciones con los hijos tras un divorcio?

Vacaciones hijos divorcio

Aunque la mayor parte de los divorcios implican el establecimiento de unas cláusulas que especifican los tiempos de convivencia de los menores con cada progenitor, situaciones extraordinarias, como las vacaciones escolares, pueden suscitar controversias de difícil solución.

En las próximas líneas, explicaremos cómo se regula la convivencia de los hijos menores con cada uno de los cónyuges ya divorciados durante los períodos de vacaciones. Además, aportaremos algunas precisiones acerca de cómo establecer este reparto para aquellas parejas que aún no han obtenido un convenio regulador o sentencia para su divorcio.

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Si ya existe convenio regulador o sentencia de divorcio

Es posible que los progenitores hayan previsto esta circunstancia en el momento de redactar el convenio regulador, aprobado de mutuo acuerdo, o que la autoridad judicial haya hecho una referencia explícita en la sentencia.

En estos supuestos, no deberían existir mayores dificultades para determinar cómo se distribuirá la convivencia del menor con cada uno de ellos durante las vacaciones escolares, puesto que se habrá de atender a lo previsto en los mencionados documentos. 

No obstante, existe también la posibilidad de que estas cláusulas sean más o menos imprecisas. Por ejemplo, pueden haber establecido un reparto por igual entre ambos progenitores, sin aclarar cómo se dividirán estos períodos.

Asimismo, se puede contemplar que cada año uno de los padres tenga la potestad de elegir en qué momento del período vacacional convivirá con el menor, siempre respetando la proporción de tiempo atribuido en el convenio o la sentencia.

Por lo tanto, que exista previsión al respecto no obsta a la aparición de ciertos conflictos entre los excónyuges, relacionados con diferentes formalidades asociadas a la recogida y entrega de los hijos o, incluso, a la posibilidad de que el número de días totales de vacaciones no sea divisible por el factor que fue acordado o impuesto por el juez en primera instancia.

Estos aspectos serán necesariamente objeto de pactos específicos, que habrán de establecer términos razonables.

Por ejemplo, no será adecuado establecer horarios de entrega y recogida intempestivos, o que los lugares determinados para que el otro progenitor se haga cargo del menor dificulten que se lleve a cabo la alternancia estipulada.

¿Cómo repartir las vacaciones escolares en un convenio regulador?

Como hemos apuntado, es importante alcanzar un acuerdo que establezca con la mayor precisión posible el reparto de la convivencia durante las vacaciones con cada uno de los progenitores.

Lo más frecuente es que se tomen como referencia semanas, quincenas o meses para delimitar los períodos que disfrutarán cada uno de los padres.

La edad de los menores será un factor que tendrá incidencia sobre la adecuación de una u otra opción para la defensa de su mejor interés.

En este sentido, una edad reducida motivará que sea más apropiado optar por períodos de convivencia más cortos con cada uno de los padres.

También será relevante el lugar donde pasen los excónyuges estos períodos vacacionales, puesto que es habitual que sean épocas en las que estos se desplazan a una localidad diferente de aquella donde residen habitualmente.

Si existe gran distancia entre ambos, también será aconsejable optar por una rotación de mayor frecuencia para la alternancia de la convivencia con cada uno de ellos.

Por otro lado, si se ha adoptado un régimen de custodia compartida, puede ser recomendable extender los tiempos de reparto de la convivencia durante el resto del año al período vacacional.

¿Cómo evitar conflictos posteriores?

Cuando se tramita un divorcio de mutuo acuerdo, en el que los cónyuges firman un convenio regulador cuyas cláusulas han redactado conjuntamente, la recomendación principal consiste en una elaboración pormenorizada, que se anticipe a la aparición de las problemáticas más frecuentes en estos supuestos.

Obviamente, la relación que tengan los excónyuges también será un factor decisivo que condicionará las posibilidades de acuerdo ante cualquier aspecto que no hubieran sido capaces de prever durante la elaboración del convenio regulador.

A continuación, detallamos algunas cuestiones relacionadas con los aspectos que más controversias generan en estos casos.

¿Cuál es la duración de las vacaciones escolares?

Quizás el aspecto más importante sea uno de los que más se pasan por alto cuando se afronta el reparto de las vacaciones escolares en un divorcio con hijos menores.

Evidentemente, se hará necesario definir el concepto de período de vacaciones escolares, y establecer una delimitación clara, ya sea en el convenio regulador o en la sentencia.

En todo caso, se incluirán los meses de julio y agosto por completo. Los días no lectivos de junio y septiembre pueden regirse por las estipulaciones aplicadas al resto del curso escolar o añadirse a este período vacacional.

Las condiciones del cambio de turno de alternancia

Para evitar que se susciten controversias con posterioridad, el establecimiento de unos términos claros y precisos para los horarios y lugares de recogida del menor tiene una importancia fundamental.

Las fórmulas que se utilizan suelen establecer una hora del día que no resulte problemática para la rutina del menor. El horario elegido será de aplicación por igual para ambos padres durante todas las vacaciones. 

La entrega o recogida del menor tendrá lugar en el domicilio donde se produzca la finalización del período de convivencia, salvo que se haya desplazado a otro lugar durante las vacaciones.

En cualquier caso, los progenitores podrán pactar que el cambio de turno de alternancia se produzca en otro emplazamiento.

La elección del período que se disfrutará

En general, se concede a cada progenitor en años alternos la elección de las semanas, quincenas o meses de las vacaciones que le corresponderá hacerse cargo del menor.

Aunque los padres hayan acordado esta distribución en el convenio regulador, pueden existir diferencias en el futuro, derivadas de la falta de antelación en su comunicación.

Es importante que quien tenga que elegir cada año lo haga lo antes posible, para que el otro pueda organizarse y hacerse cargo del menor con garantías, especialmente durante estas épocas, en las que los hijos cuentan con tanto tiempo libre.

Los viajes al extranjero

Muchos progenitores quieren viajar al extranjero durante las vacaciones de los hijos, y llevárselos consigo para disfrutar los períodos de convivencia en otros países.

No existen obstáculos para cruzar las fronteras españolas con el menor durante el tiempo asignado, tan solo se requiere que esta circunstancia sea comunicada al otro progenitor, quien debe además autorizar el viaje.

Otra posibilidad que motivará el traslado del menor a otro país consiste en aquellos casos en los que uno de los padres reside en el extranjero de forma habitual. 

En estos supuestos, si el menor vive en España durante el resto del año, se pueden adoptar cláusulas que no repartan el tiempo de convivencia de manera equitativa entre los dos progenitores.

Los tribunales españoles han considerado que existen razones suficientes para que el padre no custodio pueda hacerse cargo de los hijos durante una mayor proporción de las vacaciones, como compensación por la imposibilidad de convivencia entre ambos el resto del año.

El régimen de visitas

Los períodos vacacionales suponen un hiato en la aplicación de los regímenes de visitas en favor del progenitor no custodio.

Durante el verano, se extenderán los tiempos de convivencia con cada uno de los padres para cumplir con el reparto por semanas, quincenas o meses estipulado.

De cualquier modo, atendiendo a las circunstancias de cada caso, existirá la posibilidad de intercalar cierto contacto del otro progenitor con el menor, aunque no estén conviviendo durante esos días.

La cercanía entre los lugares de residencia de los padres será determinante para que puedan adoptarse este tipo de medidas.

La buena relación entre progenitores

En cualquier supuesto de divorcio, que los excónyuges conserven una relación amistosa tras la ruptura facilita en gran medida cualquier aspecto relacionado con la distribución de los períodos de convivencia, también durante las vacaciones.

Siempre que se respete el bienestar del menor, será válida cualquier estipulación que los progenitores establezcan de mutuo acuerdo.

¿Cuándo y cómo se restituye el régimen ordinario?

Una vez que el período determinado como vacaciones escolares llega a su fin, se habrá de reanudar el régimen de aplicación durante el resto del año.

Si se ha adoptado un régimen de custodia compartida, se atenderá a quién fue el último de los padres en convivir con el menor antes de las vacaciones, para que este comience el curso escolar en compañía del otro.

En los supuestos de custodia monoparental, la finalización de las vacaciones escolares supondrá que el hijo vuelva al domicilio donde resida habitualmente, y que se retome el régimen de visitas y estancias ordinario que fue cancelado durante el verano.

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