Guía sobre el régimen de visitas en caso de divorcio o separación

Régimen de visitas

Cuando a raíz de un procedimiento de familia se atribuye la custodia de manera exclusiva a uno de los progenitores, procede fijar el régimen de visitas y estancia a favor del progenitor no custodio, para lo cual, se tienen en cuenta diversos factores.

En esta guía vamos a hacer un análisis completo de todos los aspectos relevantes a la hora de establecer el régimen de visitas a los hijos.

Podemos ayudarte

Somos abogados especialistas en derecho de familia. Si necesitas un despacho con amplia experiencia en la materia, contacta con nosotros e infórmate sin compromiso.

Contacta con nosotros

¿Qué es el régimen de visitas?

El régimen de visitas se configura en el Código Civil como un derecho y un deber del progenitor no custodio, en caso de custodia exclusiva atribuida al otro cónyuge.

Por el régimen de visitas, se decide qué días y en qué momento el progenitor no custodio va a tener contacto con sus hijos menores (o mayores necesitados de especial protección) en caso de ruptura familiar y cese de la convivencia común.

Se materializa en las siguientes tres acciones: 

  • Visitas: se trata del tiempo que el progenitor pasa con el hijo en días sueltos durante la semana, sin pernocta. Normalmente pueden ser dos tardes a la semana.
  • Estancias: son periodos más largos que suelen coincidir con fines de semana alternos en que los niños están con el progenitor no custodio durante dos días seguidos, incluyendo pernocta.
  • Comunicación: llamadas telefónicas, videoconferencias u otros contactos breves de similares características. En circunstancias normales no se restringen, aunque su frecuencia no debe interferir en la rutina de los hijos ni alterarla.

El régimen de visitas pierde su vigencia con la mayoría de edad de los hijos, ya que, desde ese momento, tienen plena libertad para pasar tiempo con el progenitor que ellos elijan.

¿Cómo funciona el régimen de visitas?

En cuanto a su funcionamiento, a falta de acuerdo, la autoridad judicial establecerá también la forma de ejecutar los cambios en el régimen de visitas.

Normalmente, el día de visita, el progenitor no custodio acude a recoger a los niños al colegio y luego los devuelve a casa del progenitor custodio para la hora de cenar. O bien se puede establecer que uno de ellos los lleve y el otro los recoja.

Si no existe acuerdo ni buena relación, se puede recurrir a un punto intermedio y neutral para hacer el cambio. A estos efectos, la Administración facilita los llamados puntos de encuentro familiar, aunque debería ser una práctica excepcional, ya que no contribuyen a dar normalidad a la rutina de los hijos.

Si los padres viven en países diferentes, el régimen de visitas normalmente se articula de modo que los hijos pasen estancias más largas e ininterrumpidas con el progenitor no custodio, a cambio de eliminar las visitas semanales.

¿Por qué es importante fijar un régimen de visitas?

Cuando a causa del proceso de ruptura de una pareja, cesa la convivencia en común y se atribuye la custodia monoparental a favor de uno de los progenitores, se corre el riesgo de que los hijos pierdan contacto con el otro progenitor y acaben sintiéndolo como un extraño, lo cual es negativo tanto para unos como para otros.

La ruptura de pareja debería afectar en la menor medida posible a la relación con los hijos, y, por ello, el ordenamiento articula mecanismos para garantizar que ambos progenitores se comuniquen y tengan contacto con los hijos de una manera adecuada.

El régimen de visitas es un derecho y un deber para el progenitor, y, en todo caso, un derecho de los hijos. En ese sentido, el artículo 160 del Código Civil reconoce el derecho general de los hijos a relacionarse con sus progenitores y con la familia de ambas ramas.

Estableciendo un régimen de visitas aprobado judicialmente, se garantiza el cumplimiento de ese derecho y deber del progenitor, que no dependerá de la voluntad de la otra parte para poder ver a sus hijos.

¿Cómo se decide el régimen de visitas?

El régimen de visitas se puede decidir de mutuo acuerdo, que sería lo deseable, o bien como resultado de un proceso de familia contencioso, bien de separación, divorcio o nulidad matrimonial, bien de medidas paternofiliales, en caso de que los progenitores no estén casados.

En cualquier caso, ambas partes deben actuar asistidas por abogado y procurador, aunque podrán compartir los servicios del mismo profesional en el procedimiento de mutuo acuerdo. Antes de resolver, el juez recabará informe del Ministerio Fiscal sobre cómo afectan las medidas a los hijos.

De mutuo acuerdo

Esta es, sin duda, la opción más aconsejable, ya que los cónyuges saben mejor que nadie cuál es el sistema que mejor se puede adaptar a las necesidades de la familia, teniendo siempre en cuenta el interés superior de los hijos.

El procedimiento de mutuo acuerdo se desarrolla integrado en el propio proceso de separación o divorcio de mutuo acuerdo, o bien como un procedimiento independiente de adopción de medidas paternofiliales, y consiste en la presentación de una solicitud acompañada de una propuesta de convenio regulador en el que se contempla el régimen elegido (artículo 777 de la Ley de Enjuiciamiento Civil).

En un procedimiento contencioso

Si no hay acuerdo entre las partes, se deberá decidir en el seno de un procedimiento contencioso (artículo 770 de la Ley de Enjuiciamiento Civil).

Los menores que tengan 12 años cumplidos deberán ser oídos en el procedimiento, pudiendo serlo también los que no alcancen esa edad.

El proceso se resolverá mediante sentencia, adoptando un régimen de custodia y de visitas a favor de uno y otro progenitor, respectivamente.

¿Qué factores se tienen en cuenta para decidir el régimen de visitas?

A la hora de determinar el régimen de visitas adecuado, el juez valorará los siguientes factores:

  • La edad de los menores. No es lo mismo el régimen de visitas para niños pequeños que para un adolescente. Además, hay que tener en cuenta las rutinas de los hijos, sus horarios de clase, la asistencia a actividades extraescolares, etc.
  • La distancia entre los domicilios de ambos progenitores, y las condiciones de viaje para ir de uno a otro. La residencia en distintos países o regiones complica el sistema de visitas, de modo que se pueden eliminar las visitas semanales a favor de tiempos de estancia más prolongados.
  • La disponibilidad de tiempo de los progenitores y las posibilidades de conciliación entre la vida familiar y profesional.
  • Los recursos económicos de cada parte.

En cualquier caso, el factor fundamental que se tiene en cuenta es el interés superior del menor.

¿Se puede modificar el régimen de visitas?

, el régimen de visitas se puede modificar en cualquier momento, para adaptarse al cambio que se haya producido en las circunstancias de los progenitores y en las necesidades de los hijos.

Para hacerlo, se deberá seguir el mismo procedimiento que se haya llevado a cabo para su establecimiento, según si se actúa de mutuo acuerdo o sin él:

Si el cambio va a ser pasajero y puntual, también cabe la opción de que ambas partes se pongan de acuerdo extrajudicialmente y lo plasmen en un documento privado, haciendo constar la fecha hasta la que se regirán por las nuevas condiciones.

No es aconsejable limitarse a un acuerdo verbal, porque luego pueden surgir desavenencias y que una parte acuse a otra de incumplimiento de las medidas judiciales.

¿Los abuelos están incluidos en el régimen de visitas?

El régimen de visitas trata de garantizar que los hijos mantengan el contacto con las dos familias, y eso incluye a los abuelos, los tíos, primos y demás parientes, por lo que no debe haber limitaciones a ese contacto cuando los niños se encuentran a cargo de cualquiera de sus padres.

No obstante, el artículo 90.1.b del Código Civil prevé expresamente que se pueda incluir en el convenio regulador el régimen de visitas y comunicación de los nietos con sus abuelos, siempre que se considere necesario pactarlo así y que redunde en el bienestar de los menores.

El juez podrá oír a los abuelos antes de aprobar el régimen propuesto por los progenitores, y la denegación de esa medida deberá hacerse mediante resolución motivada.

Incluso en caso de que el progenitor no custodio estuviera en prisión, la ley prevé que se pueda reconocer el derecho de comunicación y visita a favor de tíos, abuelos, parientes o allegados de los hijos, siempre que sea conveniente para estos (artículo 94).

¿En qué casos no procede establecer un régimen de visitas?

No siempre se puede fijar un régimen de visitas. Los casos en los que no procede establecerlo, o en los que se suspenderá el régimen de visitas establecido, son:

  1. Cuando el progenitor esté incurso en un proceso penal motivado por haber atentado contra la vida, la integridad o la libertad del otro progenitor o de sus hijos.
  2. Cuando se aprecie la existencia de indicios fundados de violencia doméstica o de género. No obstante, en este caso cabe establecer un régimen de visitas si se considera conveniente para el interés del menor.
  3. Cuando el progenitor esté en prisión provisional o por sentencia firme como resultado de un proceso penal por las acciones mencionadas antes.

¿Qué pasa si se incumple el régimen de visitas?

El régimen de visitas es obligatorio, y no cumplirlo tiene consecuencias, a menos que se trate de un incumplimiento puntual a causa de una circunstancia inesperada.

El incumplimiento puede venir de cualquiera de las partes: del progenitor no custodio, por no asistir puntualmente a las visitas con su hijo, y del progenitor custodio, por utilizar el régimen de visitas como medida de presión y venganza para lograr que, por ejemplo, el otro pague la pensión de alimentos.

Bajo la vigencia del anterior Código Penal, el incumplimiento del régimen de visitas constituía una falta penal, pero hoy día se ha despenalizado, y solo se puede reclamar el cumplimiento por vía civil, solicitando judicialmente la ejecución de la sentencia en la que se aprobó el régimen de visitas.

Si el progenitor incumplidor persiste en su incumplimiento, puede llegar a ser multado, y el juez puede modificar el régimen de visitas revocando su derecho. Además, un incumplimiento reiterado de una resolución judicial puede constituir un delito de desobediencia a la autoridad.

Para evitar llegar a estos extremos, lo más aconsejable es que los progenitores pacten de mutuo acuerdo un nuevo régimen de visitas que se adecúe mejor a las nuevas circunstancias de ambos.

¿Qué pasa si el menor no quiere ver al progenitor no custodio?

Tristemente, la situación de ruptura familiar puede hacer que los niños acaben sintiendo a uno de los padres como un extraño, y se nieguen a pasar tiempo con él.

Esto es algo que hay que evitar a toda costa, y el progenitor custodio debe imponerse al niño y hacerle cumplir el régimen establecido, a menos que existan motivos justificados y graves por los cuales no quiera ver a uno de sus padres. En cualquier caso, estos motivos deberán demostrarse.

Concertar cita
Puedes llamarnos al 93 380 15 36 o dejarnos tu nombre y teléfono para que nos pongamos en contacto contigo.


    ¿Por qué deberías escogernos?
    Atención personalizada
    Expertos en Familia
    Amplia experiencia
    Rápida respuesta
    ¿Dónde encontrarnos?

    Oficina en Madrid

    C/ de Velázquez, 53, 2ª Planta 28001 Madrid, Comunidad de Madrid 91 186 34 43 www.crespolaw.es/madrid

    Oficina en Barcelona

    C/ Pau Claris 147, 3º 2ª 08009 Barcelona, Cataluña 93 380 15 36 www.crespolaw.es/barcelona