¿Qué tipos de custodia compartida existen?

¿Qué tipos de custodia compartida existen?

Existen tantas opciones de custodia compartida como familias, ya que no hay un solo modelo inamovible que haya que adoptar necesariamente, sino que los progenitores tienen plena libertad para encontrar el sistema que mejor se adapte a sus necesidades y circunstancias, teniendo siempre en cuenta el bienestar de los niños.

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¿Qué implica la custodia compartida?

La creencia generalizada es que la custodia compartida implica un reparto igualitario de los tiempos que los hijos pasan con cada progenitor, y que se traduce en una alternancia por semanas completas.

Sin embargo, la custodia compartida supone que los tiempos de convivencia con los niños se distribuyen entre ambos progenitores de forma diferente a la exclusiva, pero sin que implique necesariamente un reparto equitativo.

El objetivo principal perseguido con la custodia compartida es que los hijos puedan relacionarse con sus padres tanto como sea posible, pero sin que exista una fórmula rígida para hacerlo.

¿Cuántos tipos de custodia compartida existen?

Más que tipos de custodia compartida, se puede decir que existen distintos sistemas de distribuir el tiempo en la custodia compartida, y fuera de los sistemas conocidos, cada familia tiene libertad para buscar la fórmula que mejor le funcione.

Además, hoy día los tribunales dan preferencia al régimen de custodia compartida frente al de la custodia exclusiva, por lo que, si los progenitores lo proponen de mutuo acuerdo, el juez lo aprobará si no existen razones fundadas que lo desaconsejen.

Aclarado esto, algunos de los sistemas que se suelen seguir son los siguientes:

Custodia compartida 50/50

Es el sistema de custodia compartida más conocido. Consiste en la distribución igualitaria de los tiempos entre ambos progenitores, normalmente con una alternancia por semanas completas.

Como ventajas, se puede señalar que da mucha estabilidad a los niños, ya que el sistema es fácil de acoplar a la vida de la familia, y que reduce los intercambios. Normalmente, además, la recogida de los niños se hace a la salida del colegio, por lo que el contacto entre los progenitores es mínimo.

La desventaja es que los hijos pasan 7 días sin ver a uno de los progenitores.

Otras variaciones de la misma fórmula son la alternancia por quincenas, por meses, etc.

Custodia compartida 2-2-3

Este sistema de custodia es otra versión del anterior, ya que los tiempos se distribuyen también de manera igualitaria, pero se intenta evitar el inconveniente de que los hijos pasen una semana completa y seguida sin ver a uno de los progenitores.

Mediante esta fórmula, los niños se van alternando entre los padres en función del esquema 2-2-3, es decir, 2 días con uno, los 2 siguientes con el otro y los 3 correspondientes al fin de semana con el primero. Y la semana siguiente se cambia el orden.

La desventaja de este sistema es evidente: los intercambios son frecuentes y no siempre en el mismo día, con lo que dificulta la organización a todos los miembros de la familia, y puede resultar confuso para los niños, además de muy inestable.

Custodia compartida 70/30

Este sistema de custodia, aunque reciba el nombre de 70/30, no implica un reparto de los tiempos acorde a esos porcentajes exactos. Simplemente se trata de una distribución del tiempo de manera desigual, aproximadamente de un tercio frente a dos tercios, a medio camino entre la custodia compartida igualitaria y la custodia exclusiva.

La ventaja es que hay un progenitor principal y un domicilio principal que sirve de referencia a los niños y les da estabilidad. La desventaja, que uno de los progenitores pasa menos tiempo con ellos. Sin embargo, es un buen sistema cuando las posibilidades de conciliación de uno de los padres son menores que las del otro, porque sus horarios laborales son menos regulares, viaja más, etc.

Este sistema puede adoptar distintas fórmulas, según cómo se decida distribuir los turnos: sistema de fines de semana frente a días lectivos; sistema 5-2, en el que un progenitor convive con los niños 5 días y otro 2, pero variando los días concretos cada semana; sistema de 1 día de cada 3, o de 1 semana de cada 3, etc.

El principal inconveniente de las fórmulas que proponen más variaciones en los intercambios es que dan menos estabilidad a los hijos, y les obliga a hacer demasiados intercambios. Además, exige muy buena comunicación entre los progenitores, que deben hablar a menudo para coordinarse.

Custodia compartida por años escolares

La custodia compartida por años escolares es otra versión de la custodia 50/50, pero poco habitual: supone distribuir el tiempo por años completos según el calendario escolar, de modo que los hijos vayan alternando entre los progenitores con cada nuevo curso.

Se trata de una solución para las exparejas que viven en países distintos, o en zonas geográficas muy alejadas. Tiene grandes inconvenientes, como la falta de arraigo de los menores, en caso de que tengan que trasladarse a otra región o país. También, la falta de contacto estable con el otro progenitor durante un periodo muy prolongado de tiempo.

La ventaja es que evita los cambios frecuentes de domicilio durante la semana y que la comunicación entre los progenitores es mínima, lo que evita conflictos. Además, si los padres no viven muy alejados, los hijos no sufren la falta de arraigo y pueden mantener sin problemas sus rutinas y amistades.

Custodia compartida casa nido

Este sistema, más que hacer alusión a la forma de distribuir el tiempo, se refiere a la fórmula de convivencia utilizada. La custodia compartida casa nido implica que los niños se queden en el domicilio familiar y sean los padres los que vayan rotando en lugar de los hijos.

Como ventaja, es evidente que para los niños es una solución más estable y menos drástica, puesto que apenas notan la diferencia.

La desventaja evidente es que es un sistema difícil de mantener, puede confundir a los niños, que no entienden la nueva situación, y a los padres les complica la posibilidad de rehacer su vida y de organizarse.

Custodia compartida coexistente

Este sistema de custodia compartida coexistente también se refiere a la fórmula de convivencia, que supone que todos los miembros de la familia sigan compartiendo la misma vivienda simultáneamente, aunque se busquen formas de separar los espacios en la medida de lo posible.

Aunque convivan todos juntos, se cumplirá la distribución de tiempo que cada progenitor pase con los hijos según el sistema de custodia que se haya adoptado.

La desventajas son obvias: se precisa muy buena relación entre todos para poder implementar un sistema como este, y no es lo más habitual. Además, puede resultar confuso para los niños, que no entienden bien la nueva situación, y, como es lógico, dificulta la posibilidad de rehacer la vida con otra pareja.

La ventaja es fundamentalmente económica, y que, si hay buena relación, los hijos apenas sufren la separación.

Por otro lado, si hay posibilidad de adaptar arquitectónicamente la vivienda para que los padres puedan hacer vidas separadas, esta es una fórmula que puede ser muy interesante.

Conclusión

Los sistemas de custodia compartida mencionados no suponen una lista cerrada, y poco a poco van surgiendo soluciones novedosas que se puedan adaptar a las particularidades de cada caso.

Siempre que los progenitores estén de acuerdo, y que se mire por el interés del menor, los jueces aprobarán cualquier sistema de custodia compartida que se proponga, máxime si los niños tienen la madurez suficiente para opinar y están de acuerdo con la solución adoptada.

En cualquier caso, conviene consultar con un abogado experto en la materia, que ayudará a encontrar la fórmula que mejor se adecúe a la familia.

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