¿En qué casos se deniega la custodia compartida?

Casos denegar custodia compartida

Cuando se produce la ruptura en una pareja con hijos, una de las decisiones más importantes, y más bien la fundamental, consiste en decidir cuál será el régimen de guarda y custodia de estos hijos menores de edad.

Actualmente, cada vez es más frecuente la adopción de una custodia compartida. Los datos de la INE correspondientes al año 2022 ponen de manifiesto esta tendencia, puesto que fue la modalidad establecida en un 45,5% de los casos, lo que supone un crecimiento interanual del 2,3%.

Los intereses del menor y la búsqueda de un entorno lo más favorable posible para su desarrollo emocional, que no rompa en exceso su relación con ninguno de sus padres y le provea de cierta estabilidad, hacen de esta la opción preferida, cuando las circunstancias lo permiten.

Aun así, los datos apuntados también ponen de manifiesto que esta no es todavía la opción mayoritaria.

En las próximas líneas, explicaremos cuáles son las causas que impiden, o pueden impedir, la adopción de un régimen de custodia compartida.

Podemos ayudarte

Somos abogados especialistas en derecho de familia. Si necesitas un despacho con amplia experiencia en la materia, contacta con nosotros e infórmate sin compromiso.

Contacta con nosotros

¿Cuándo no es posible adoptar un régimen de custodia compartida?

En los casos de separación o divorcio con hijos, el objetivo de cualquier medida adoptada en relación con el régimen de guarda y custodia será la defensa del interés superior del menor.

Por lo tanto, cualquiera de las causas de denegación de custodia compartida en España que se apuntan a continuación encuentran su justificación en procurar el mejor desarrollo del hijo, también a nivel emocional.

No obstante, es necesario tener presente que, durante los procedimientos contenciosos de divorcio o separación, la autoridad judicial atenderá las circunstancias concretas de cada caso.

En consecuencia, las causas de denegación que presentamos a continuación no deben entenderse como de aplicación automática, con una excepción importante, que es la que abordamos en primer lugar.

Violencia doméstica o de género

Aunque, como hemos avanzado, la autoridad judicial habrá de valorar las circunstancias específicas de cada caso para atribuir o no una custodia compartida entre los dos progenitores, la existencia de una denuncia o condena por violencia doméstica es, en todos los casos, un obstáculo insalvable para adoptar esta medida.

De hecho, solo se requiere que el juez advierta, durante el procedimiento, que existen indicios fundados de violencia doméstica o de género para que la custodia sea otorgada de forma exclusiva al otro progenitor.

Distancia entre domicilios

Tal y como se ha apuntado en líneas previas, uno de los objetivos que se persigue con la adopción de un régimen de custodia compartida consiste en la preservación de la estabilidad del entorno del hijo. 

Por lo tanto, cuando existe una distancia relativamente grande entre los domicilios de los progenitores, será más difícil que se opte por esta modalidad, en la medida en que el traslado continuado del hijo de una vivienda a otra impediría que mantuviera sus amistades y sus rutinas inalteradas.

De cualquier modo, siempre se habrá de estudiar el caso concreto, puesto que distancias iguales tienen diferentes repercusiones, en términos de movilidad, según la zona geográfica de que se trate.

No obstante, cabe recordar que existe la posibilidad de que este régimen de custodia compartida implique que los hijos permanezcan siempre en el mismo domicilio (la llamada casa nido), siendo los padres quienes van y vienen, en cuyo caso, la distancia entre las viviendas de los progenitores será irrelevante.

Falta de vivienda digna

En ocasiones, alguno de los progenitores puede encontrarse en una situación que le impida proporcionar al menor, durante los períodos de convivencia, una vivienda que se considere apta para su desarrollo.

De ser así, la autoridad judicial optará por atribuir la custodia de forma exclusiva al progenitor que sí pueda proporcionar al hijo un entorno adecuado.

Hijos en edad de lactancia

Por razones obvias, cuando los hijos menores aún son bebés (menos de 2 años) y los progenitores no alcanzan un acuerdo sobre su custodia compartida, la autoridad judicial rechazará esta posibilidad.

Cuando el hijo supere este límite de edad, establecido por la Organización Mundial de la Salud, se podrá llevar a cabo un procedimiento de modificación de medidas para que el reparto de tiempos con cada uno de sus progenitores sea más equitativo.

Hay casos en los que se extiende este criterio hasta que el menor ha cumplido los 3 años de edad.

Horarios incompatibles con el cuidado de los hijos

Las circunstancias profesionales de los progenitores también tendrán relevancia a la hora valorar la conveniencia de adoptar un régimen de custodia compartida.

Si tenemos en cuenta que con esta medida se pretende que los hijos continúen desarrollando su relación con ambos padres, la imposibilidad de uno de ellos para compartir tiempo de forma efectiva con el menor impedirá que se opte por esta modalidad.

La imprevisibilidad de horarios, en los casos de turnos rotativos, una amplitud de estos que impida la convivencia, así como la obligación de ausentarse del domicilio durante varios días, derivada de la actividad laboral, son algunos de los supuestos que amparan la atribución de la custodia exclusiva al otro progenitor.

Falta de implicación en los cuidados

Esta causa de denegación de la custodia compartida está relacionada con la idea de cuidador principal.

En consecuencia, cuando durante el período de convivencia de la unidad familiar uno de los progenitores se desvinculó de los cuidados del menor, recayendo esta responsabilidad de forma exclusiva en el otro, no cabrá la adjudicación de la custodia compartida entre ambos.

Conductas inapropiadas de alguno de los progenitores

Si uno de los padres se ha comportado de forma agresiva, tanto física o psicológicamente, con el niño, aunque no exista condena, no medie denuncia o no se aprecien indicios de delitos de violencia doméstica o de género por parte de la autoridad judicial, tampoco podrá ser adoptado un régimen de custodia compartida.

Una de las actitudes más frecuentes en estos contextos se identifica con los intentos de manipulación del menor, llevados a cabo por alguno de los padres. En caso de probarse, el juez se verá obligado a determinar que la custodia sea exclusiva en favor del otro progenitor.

Otra de las causas de denegación de este tipo de custodia consiste en la existencia de toxicomanías por parte de alguno de los progenitores. Sin embargo, este tipo de conductas tan solo tendrán relevancia si inciden sobre la convivencia con el menor y en sus capacidades para dispensar los debidos cuidados.

Circunstancias de salud de los hijos

Otro de los motivos que puede provocar que la autoridad judicial deniegue la custodia compartida en el marco de un procedimiento contencioso de divorcio o separación consiste en la posible existencia de necesidades médicas especiales del menor. 

En estos casos, puede ser especialmente necesario que se preserve la estabilidad del entorno del hijo, por lo que la adopción de un régimen de custodia que le obligue a desplazarse de un domicilio a otro no será posible, en atención a la salvaguarda del mejor interés del hijo que vertebra cualquier procedimiento de estas características.

Conclusiones

Ante la ausencia de acuerdo entre los progenitores para la adopción del régimen de guarda y custodia de los hijos tras un divorcio o separación, la autoridad judicial habrá de valorar las circunstancias de cada caso antes de optar por una u otra modalidad.

Más allá de la posible incidencia de los factores apuntados en este artículo, no debemos olvidar que la actuación judicial recabará todas las pruebas que se estimen pertinentes para adoptar su decisión, que incluyen los informes psicosociales obtenidos como consecuencia de las pertinentes entrevistas con un psicólogo.

En este sentido, se escuchará y podrá tenerse en cuenta la opinión del menor, cuando este tenga juicio suficiente, y en todos los casos si es mayor de 12 años, aunque, eso sí, nunca será vinculante.

Concertar cita
Puedes llamarnos al 93 380 15 36 o dejarnos tu nombre y teléfono para que nos pongamos en contacto contigo.


    ¿Por qué deberías escogernos?
    Atención personalizada
    Expertos en Familia
    Amplia experiencia
    Rápida respuesta
    ¿Dónde encontrarnos?

    Oficina en Madrid

    C/ de Velázquez, 53, 2ª Planta 28001 Madrid, Comunidad de Madrid 91 186 34 43 www.crespolaw.es/madrid

    Oficina en Barcelona

    C/ Pau Claris 147, 3º 2ª 08009 Barcelona, Cataluña 93 380 15 36 www.crespolaw.es/barcelona