¿Se puede quitar la custodia compartida a un progenitor?

Quitar custodia compartida

En la actualidad, cada vez se opta en más casos por un régimen de custodia compartida, en atención a la defensa del interés superior del menor. Sin embargo, con el paso del tiempo, es posible que cambien las circunstancias que se tuvieron en cuenta inicialmente y que se ponga de manifiesto que este régimen no es el más adecuado para el bienestar del menor.

Generalmente, es uno de los progenitores quien considera que la custodia debe corresponderle a él en exclusiva, por lo que da inicio a un procedimiento de modificación de medidas dirigido a conseguir este objetivo.

En el presente artículo, exponemos cuáles son las circunstancias que permitirán que se apruebe el cambio de custodia compartida a exclusiva o monoparental en su favor.

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¿Cuándo se puede cambiar de régimen de custodia compartida a monoparental?

Tal y como dispone el artículo 90.3 del Código Civil, las medidas adoptadas sobre la guarda y custodia de los hijos tras un divorcio o separación pueden ser modificadas con posterioridad si se producen cambios en las necesidades de los hijos o en las circunstancias de los cónyuges. 

En consecuencia, para que un progenitor consiga transformar el régimen de custodia compartida en monoparental, se debe poner de manifiesto que se ha producido una alteración en cualquiera de estas circunstancias que así lo aconsejen.

Como en todos los casos de divorcio o separación de parejas con hijos, la decisión adoptada finalmente estará dirigida a defender el interés superior del menor.  

A continuación, ofrecemos una lista no exhaustiva de los motivos que pueden fundamentar la adopción de este cambio.

Cambios significativos en las circunstancias de los padres

Si el contexto de las vidas de los progenitores sufre alteraciones con posterioridad a la adopción del régimen de custodia compartida, es posible que el mejor interés del menor ya no sea compatible con esta opción. 

En los supuestos en los que la situación laboral de uno de los padres provoque que ya no pueda convivir de manera efectiva con el menor durante los tiempos asignados en el acuerdo inicial, será posible que se adopte una modificación de medidas para retirarle la custodia compartida.

Del mismo modo, cuando los períodos de convivencia de los hijos con cada progenitor se desarrollan en sus respectivos domicilios, y uno de ellos se traslada a una distancia significativa, se podrá dar por finalizado este régimen de custodia compartida.

La autoridad judicial que deba apreciar la concurrencia de circunstancias que aconsejen el cambio del régimen de custodia buscará preservar la estabilidad del menor, evitando que su día a día pueda verse alterado por el traslado entre viviendas.

Una mudanza también puede permitir que llegue a buen término la solicitud de modificación de medidas del otro progenitor, aun cuando el cambio de residencia no tenga incidencia sobre las rutinas del menor, si la nueva vivienda no ofrece unas condiciones dignas para el hijo durante los momentos de convivencia.

Conductas contrarias a la seguridad y el bienestar del menor

Como es obvio, si se pone de manifiesto que el bienestar del menor se ve perjudicado por la convivencia con uno de los progenitores, existirán motivos más que suficientes para modificar el régimen de custodia.

El hecho de que no se atiendan sus necesidades médicas, de alimentación, de educación o de higiene propiciará que se retire la custodia al progenitor responsable.

Asimismo, estas conductas pueden estar relacionadas sencillamente con hábitos de vida desordenados, que provocan un contexto inadecuado para el desarrollo del menor y que son perjudiciales para su bienestar.

La dependencia de sustancias estupefacientes, cuando incidan sobre los mencionados cuidados, también suponen una justificación suficiente para la retirada de la custodia compartida.

Comisión de delitos

Del mismo modo que la custodia compartida no puede ser adoptada cuando median denuncias por violencia de género o doméstica e, incluso, cuando solo se aprecian indicios, si estas situaciones se ponen de relieve con posterioridad, se conseguirá esta modificación de medidas.

También finalizará la custodia compartida cuando uno de los cónyuges deba ingresar en prisión debido a la comisión de una infracción de carácter penal que lleve aparejada una pena de estas características.

Incumplimientos repetidos de las obligaciones

Si uno de los progenitores incumple las condiciones impuestas inicialmente para el desarrollo de la custodia compartida, se podrá apreciar que concurren motivos suficientes para pasar a una custodia monoparental en favor del otro progenitor.

Impedir que se lleven a cabo las visitas, no presentarse a recoger o a devolverlo al otro progenitor en los momentos acordados o no abonar la pensión alimenticia son algunos ejemplos de conductas que motivarán que la autoridad judicial dé por finalizado este régimen de custodia, especialmente cuando se produzcan de forma intencional. 

Ambiente conflictivo entre progenitores

Los procesos de divorcio o separación, especialmente si son de carácter contencioso, suelen propiciar el aumento de las tensiones entre los cónyuges, un hecho del que es difícil mantener al margen a los hijos.

Por este motivo, cuando alguno de los padres ejerce una influencia negativa sobre el menor, para tratar de manipular sus preferencias y enfrentarlo contra el otro progenitor, existen motivos suficientes para conseguir que se dé por finalizado el régimen de custodia compartida.

Estas actitudes ponen en riesgo el desarrollo emocional del menor, ya que lo exponen al llamado síndrome de alienación parental. En estos supuestos, la intervención del equipo psicosocial puede resultar de gran ayuda.

Dificultades de adaptación de los hijos

Aunque la custodia compartida se adopta con el objetivo de salvaguardar el bienestar emocional de los menores, es posible que, en algunos casos, el paso del tiempo ponga de manifiesto que esta no es la mejor opción para su desarrollo emocional. 

De ser así, se podrá conseguir que se retire la custodia compartida si se demuestra que el menor está sometido a una situación de estrés como consecuencia del reparto de tiempos de convivencia entre progenitores.

Cambios en las preferencias del menor

La opinión de los hijos deberá ser oída por la autoridad judicial, y podrá ser tenida en cuenta, cuando superen los 12 años de edad, o siempre que, aun siendo menores, demuestren una madurez suficiente. 

Del mismo modo que sucede con las circunstancias de los padres, con el transcurso del tiempo, los menores pueden modificar sus preferencias. 

Por lo tanto, si el menor manifiesta que desea convivir con solo uno de sus progenitores, la autoridad judicial podrá modificar los términos del régimen de custodia en este sentido.

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