Guía sobre la pensión de alimentos con hijos mayores de edad

Pensión alimentos hijos mayores

Aunque se pueda pensar lo contrario, cuando los hijos cumplen la mayoría de edad, continúa vigente la obligación de abonar la pensión alimenticia establecida en el convenio regulador o mediante sentencia judicial.

Por lo tanto, el hecho de cumplir los 18 años no determinará por sí mismo que se extinga la obligación de pagar esta cantidad en su favor.

Sin embargo, sí que puede tener efectos sobre esta medida cuando concurran otras circunstancias, las cuales repasamos en los epígrafes siguientes. No obstante, y como explicaremos al final de este artículo, no se debe tomar ninguna decisión unilateral que afecte al pago de la pensión, ya que su extinción o reducción siempre se tendrá que solicitar en sede judicial.

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¿Se debe pagar la pensión de alimentos a un hijo mayor de edad?

Tal y como avanzábamos, la obligación de abonar una pensión alimenticia reconocida por sentencia judicial o consignada en el convenio regulador persiste una vez que el alimentista cumple 18 años.

Son dos los preceptos legales sobre los que se sustenta la continuidad de esta obligación en favor de los hijos mayores de edad.

Por un lado, el artículo 93 del Código Civil, que establece que, mientras los hijos mayores de edad convivan en el domicilio familiar y no tengan ingresos propios, la autoridad judicial podrá fijar los alimentos que estimen convenientes.

Lo dispuesto en el artículo mencionado debe tenerse en cuenta especialmente cuando se vaya a afrontar un divorcio o separación en una pareja con hijos que ya sean mayores de edad, pero que aún estén estudiando.

De forma complementaria, el artículo 142 del Código Civil, en su párrafo segundo, especifica que los gastos destinados a financiar la educación y la instrucción del alimentista deben incluirse en el concepto de alimentos.

En consecuencia, si el descendiente mayor de edad está cursando estudios, la pensión alimenticia, destinada también a sufragar los gastos derivados de esta situación, continuará vigente hasta que se finalice esta formación.

Existen incluso pronunciamientos judiciales que han determinado que la pensión de alimentos debe pagarse a un hijo que ya ha finalizado sus estudios de posgrado y que está preparando oposiciones.

Tan solo cuando el hijo no termine la formación por causa a él imputable, podrá solicitarse que se dé por finalizada la obligación de abonar estas cantidades. Más adelante profundizaremos en esta cuestión.

¿Hasta cuándo está vigente esta obligación?

Si bien la mayoría de edad no supone la extinción de la pensión de alimentos, el progenitor no custodio no habrá de pagar esta pensión por tiempo indefinido y en todos los supuestos.

El artículo 152.3 del Código Civil establece que la pensión de alimentos habrá de abonarse hasta que el hijo alcance la independencia económica.

De este modo, el acceso al mercado laboral o la realización de alguna actividad económica que le retribuya ingresos suficientes para sufragar sus propios gastos motivarán la finalización de esta obligación.

No obstante, existen excepciones, constituidas por aquellos supuestos en los que los ingresos son reducidos, ya deriven de trabajos estables o de carácter eventual.

A través de la jurisprudencia, se ha establecido el importe del salario mínimo interprofesional, en cómputo anual, como la cantidad de referencia para que el alimentante pueda verse eximido de esta obligación.

¿Qué otros motivos posibilitan su extinción?

De lo apuntado en el apartado previo se deduce otra de las causas que pueden motivar la extinción de la pensión de alimentos en favor de un hijo mayor de edad, que consiste en el abandono del domicilio familiar. 

Es importante tener en cuenta que si el cambio de residencia es consecuencia de sus estudios, no se podrá alegar esta circunstancia para que se dé por finalizada esta obligación.

Otro de los motivos posibles para esta extinción, relacionado con lo dispuesto por el artículo 142 del Código Civil, consiste en que el hijo mayor de edad no complete su formación por propia voluntad.

En estos supuestos, la autoridad judicial podrá determinar que se extinga la pensión alimenticia, al considerar que la necesidad del hijo procede exclusivamente de su desinterés por completar sus estudios.

Conviene apuntar aquí que diversos pronunciamientos judiciales han considerado que un retraso razonable no justifica la reclamación de la extinción de esta pensión.

Asimismo, si no estudia ni trabaja, existirán motivos suficientes para extinguir esta obligación. En consecuencia, si el hijo mayor de edad se identifica con el concepto de nini, se podrá solicitar que se deje de abonar la pensión alimenticia en su favor.

Es importante reseñar que esta cesación puede tener carácter temporal, y estar vigente tan solo mientras se prolongue la conducta poco provechosa del alimentista, tal y como dispone el artículo 152.5 del Código Civil.

Otro de estos motivos, señalado en el apartado cuarto del precepto mencionado, está relacionado también con una mala conducta del hijo. Así, cuando este sea responsable de alguno de los hechos que pueden dar lugar a la desheredación, cabrá la anulación de esta pensión.

De nuevo, puede adoptarse una medida de carácter temporal, cuya duración se corresponderá con la de esta actitud del hijo.

No obstante, existen otros comportamientos que, aunque no son tan extremos, también son opuestos al principio de solidaridad familiar, y que pueden amparar la extinción de la pensión de alimentos.

El Tribunal Supremo, a través de un pronunciamiento reciente, ha considerado procedente la extinción de la pensión de alimentos en favor de aquellos hijos mayores de edad que se opongan a relacionarse con el alimentante

Cabe recordar que, a diferencia de lo que ocurre cuando son menores de edad, los hijos de parejas separadas o divorciadas no pueden ser obligados a visitar a su progenitor no custodio cuando tienen más de 18 años.

Por lo tanto, se podrá dejar de pagar la pensión de alimentos si se consigue probar en sede judicial que no existe ninguna relación entre el hijo y el alimentante, y que se debe a una causa imputable al alimentista. 

¿Puede modificarse su cuantía?

Sí. Existen algunas situaciones que justifican un cambio en la cuantía debida mensualmente en concepto de pensión alimenticia, que también son de aplicación cuando el hijo es mayor de edad.

La modificación de este importe, amparada en el artículo 147 del Código Civil, puede ser consecuencia no solo de una alteración en las circunstancias de los progenitores, sino también de los cambios en las necesidades de los hijos. 

De este modo, cuando el alimentista percibe unos ingresos reducidos, no existirán motivos para extinguir la pensión alimenticia, pero sí podrá aminorarse la cantidad adeudada por el progenitor no custodio.

Esta disminución podrá estar motivada por la percepción de algún tipo de ayuda para los estudios o por el desarrollo de alguna actividad laboral o económica de carácter eventual.

¿Se puede pagar directamente al hijo mayor de edad?

Aunque estas cantidades están destinadas su manutención, en la mayoría de los casos no se permite que el pago se realice directamente al hijo, aun cuando este tiene más de 18 años.

En ocasiones, ante la decisión voluntaria del alimentante de ingresar esta pensión directamente al hijo, los tribunales han considerado que esta actitud constituye un incumplimiento de sus obligaciones, ya que no se abona de la manera establecida en la sentencia o el convenio regulador.

No obstante, si media la autorización del otro progenitor (mejor por escrito), no habrá obstáculo para que se produzca este cambio en el modo de pago de la pensión alimenticia.

Conclusión

La mayoría de edad de los hijos alimentistas puede suponer un cambio de circunstancias suficiente para que se altere los términos de esta medida, aunque nunca implicará por sí sola la extinción de esta obligación. 

Sin embargo, a la vista de lo expuesto en líneas previas, la pensión alimenticia no continuará vigente de manera indefinida, y está sujeta al cumplimiento de determinadas condiciones.

Por lo tanto, en cualquiera de los casos antedichos, existe la posibilidad de modificar la cantidad a abonar o de dar por finalizada la obligación, pero nunca deberá hacerse sin haber obtenido una resolución judicial que lo reconozca.

El interesado en extinguir su obligación de alimentos estará obligado, por tanto, a iniciar un procedimiento de modificación de medidas, durante el cual la autoridad judicial ponderará todos los hechos relevantes, para establecer los nuevos términos en consonancia.

En caso de tomar la decisión unilateral de dejar de abonar estos importes, el alimentante no solo se enfrentará a la responsabilidad civil derivada de la desatención de su obligación, sino que también se arriesga a la comisión de un delito, tipificado en el artículo 227 del Código Penal.

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